Desde su fundación en 1991, RevistAtlántica de Poesía viene dedicando sus entregas a difundir la actividad humanística en sus más variadas formas, idiomas, nacionalidades, géneros y estilos, ahondando principalmente en su vocación iberoamericana.

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viernes, 11 de febrero de 2011

RevistAtlántica dedica su último número a la figura de Màrius Torres

La publicación recuerda el centenario del poeta catalán en un monográfico · El Instituto Ramón Llull ha colaborado con la Diputación Provincial en esta edición
PILAR VERA / CÁDIZ | ACTUALIZADO 10.02.2011 - 10:51
Un poeta "singular, de influencias nunca vistas hasta entonces en la producción de un poeta español, con una manera muy peculiar de escribir y con esa filosofía tan extraña que relaciona muerte y esperanza". Así define el director de RevistAtlántica, José Ramón Ripoll, la aportación de este poeta catalán a la literatura contemporánea. Un autor que hasta no hace mucho tampoco era muy conocido entre las letras catalanas -"al contrario que otros contemporáneos como Foix i Mas o Salvador Espriu", apunta- y del que el propio Ripoll no conoció su existencia hasta los años ochenta. "Más tarde -continúa-, a raíz de un congreso entre poetas catalanes y castellanos, comencé a indagar en su vida. Por supuesto, ya en Cataluña había estudios sobre su figura. Algo que tal vez no se había hecho antes porque pertenecía a otra tradición, más alemana, más francesa, italiana... y nadie se atrevía a catalogarlo". 

Precisamente, la primera vez que los versos del catalán se vieron volcados al castellano fue en
RevistAtlántica, cuando el número ocho de la publicación realizó, en 1994, una aproximación a su obra. Para José Ramón Ripoll, Màrius Torres es un "poeta crepuscular, ausentista. Observa la naturaleza bajo un tamiz otoñal pero con una voz de expresión muy vibrante. Es curioso comprobar cómo está muy presente en él la idea de eterno retorno". 

Su corta biografía -Torres fallece, víctima de tuberculosis, en 1942, a los treinta y dos años- resulta cadenciosa y simbólica. Tanto su enfermedad como el carácter póstumo de su obra -que el autor nunca vio publicada, siendo editada por primera vez en México-, otorgan además un halo tardo-romántico a su figura.

Màrius Torres fue criado en una familia de ideario republicano. Su abuelo -médico de profesión y con quien Màrius tuvo una estrecha relación- introdujo la metapsíquica -espiritismo- en España: "A finales del XIX, era habitual que convivieran con el socialismo utópico las doctrinas espiritistas al estilo de las de Madame Blavatsky, como una nueva forma de entender lo trascendente -explica al respecto José Ramón Ripoll-. La revolución social también se entendía como una revolución interna individual. Además, la metapsíquica tenía principios muy vinculados al humanismo cristiano". 

Màrius Torres también estudió Medicina pero apenas pudo ejercer como profesional, ya que enfermó enseguida y lo enviaron al sanatorio de Puig d´Olena. Torres se desarrolló como creador durante estos años en este lugar. Allí fue donde conoció a Mercè Figueras, de la que se enamoró, y allí pudo ahondar en una relación con la naturaleza de tinte filosófico. Aislado pasó también la Guerra Civil viendo cómo, a la vez que él mismo se consumía, caía la República y su familia había de partir al exilio a Francia -su padre había sido alcalde en Lleida por Esquerra-. Màrius no participó activamente en la contienda, pero sí la vivió, por supuesto, "con gran inquietud y, a la vez, con una gran tranquilidad espiritual -comenta Ripoll-. Curiosamente, en el 39, le dice a Joan Sales que es el año mas feliz de su vida, pero se refiere a una felicidad mucho más interna porque es uno de sus años más productivos". A pesar de sus pobres circunstancias, a Torres llegaron a aplicarle la Ley de Responsabilidades Políticas. "Tras la guerra vemos cómo a veces el poeta se cartea en francés con algunos amigos -cuenta José Ramón Ripoll-. Dado que estaba prohibido escribir en catalán, él hacía esto en gesto de rebeldía".

Intérprete y compositor de piano, "durante su reclusión empezó a leer a los franceses, aprendió alemán e inglés, musicó incluso algunos poemas de Verlaine y la música es, en efecto, un elemento que se siente presente en toda su poesía", indica Ripoll. Sus experiencias en el sanatorio se tradujeron en poemas, artículos, cuentos y cartas -
RevistAtlántica reproduce precisamente tres de sus misivas, a Mercè Figueras, a Carles Riba y al que sería su editor, Joan Sales-.
Torres mantuvo además una cierta relación de desapego con su producción literaria: destruye gran parte de sus trabajos y, al final de su vida, llega a la conclusión de que sólo iba a escribir cuando realmente le apeteciera: "Para Màrius Torres la escritura -explica Ripoll- no es una vocación sino una auténtica necesidad. Por eso muchos poetas conciben la poesía como una ampliación de su propio ser, como una totalidad, a la manera de Juan Ramón Jiménez, aunque no tengan nada que ver..."

Ripoll apunta que la obra del catalán "se presta a confusión" porque "bajo formas aparentemente tradicionales se esconde una poesía moderna. Eso lo supo ver muy bien Margarida Prats en la primera edición de su obra", explica. La profesora de la Universidad de Barcelona colabora en este monográfico dedicado al poeta, junto a Pere Gimferrer y Mercè Boixareu. Un especial en el que destaca también el numeroso y emotivo material gráfico cedido por la Universidad de Lleida y para el que se ha contado con la colaboración de Víctor Torres, hermano del autor, y del catedrático Jaume Pont.



FUENTE: Diario de Cádiz

lunes, 7 de febrero de 2011

Acto de presentación

El jueves 10 de febrero de 2011, a las 20.00 horas, tendrá lugar en el Salón del Claustro del Palacio Provincial de la Diputación de Cádiz la presentación del número 34 de RevistAtlántica de poesía (de la que se cumple este año el vigésimo aniversario), publicación editada por el Servicio de Publicaciones de la Fundación Provincial de Cultura.

La edición de este número y el acto de presentación del mismo cuentan con la colaboración del Institut Ramon Llull de Catalunya a través de su programa de fomento de la cultura y la lengua catalanas.


La sección central de dicho número Documentos– está dedicada al poeta catalán Màrius Torres, con motivo del centenario de su nacimiento.

En el acto intervendrán la profesora de la Universidad de Barcelona Margarida Prats, una de las máximas especialistas en la obra  de Màrius Torres y autora de uno de los artículos incluidos en el dossier central; Javier Vela, coordinador de la revista, y José Ramón Ripoll, director de la publicación.


El acto se cerrará con una actuación del cantautor Xavier Ribalta acompañado por el compositor y pianista Ramon Andreu, que interpretarán un repertorio basado en los textos del propio Màrius Torres.

(Márius Torres nació en Lleida en 1910, en el seno de una familia republicana. Su padre fue alcalde de Lleida y diputado por ERC, e introductor en Cataluña del concepto teo-filosófico de metempsicosis. Médico y músico de formación, el poeta nunca pudo ejercer la medicina debido a la tuberculosis que, desde muy joven, le hizo ingresar en el sanatorio de Puig d’Olena. Allí pasó la Guerra Civil y los años que le quedaban de vida. Fue represaliado por sus ideales en la propia clínica. Murió en 1942, a los treinta y dos años de edad, no pudiendo ver su obra publicada, que se editó por vez primera en la colección Quaderns de l’Exili, México, en 1947.)

Información adicional:

Nº 34 de RevistAtlántica de Poesía

Editado por el Servicio de Publicaciones de la Diputación Provincial de Cádiz, con la colaboración del Institut Ramon Llull, el número 34 de RevistAtlántica de poesía dedica la sección DocumentosMàrius Torres, con motivo del centenario de su nacimiento. Considerado por la crítica como uno de los autores catalanes más importantes del siglo XX, su obra ejerció una notable influencia durante las primeras tres décadas de posguerra.

En estas páginas se analiza la vida y la obra del autor a través de diversos estudios elaborados por diferentes especialistas en la figura del escritor catalán, e incluye una presentación general a cargo del director de la publicación, José Ramón Ripoll; una detallada evocación biográfica del poeta preparada por Mercè Boixareu, catedrática de Filología Francesa de la Universidad Nacional de Educación a Distancia; un extenso análisis sobre su obra poética firmado por el escritor catalán y miembro de la Real Academia Española de la Lengua Pere Gimferrer; una ilustrativa semblanza personal elaborada por la profesora de la Universidad de Barcelona Margarida Prats; una antología representativa de sus textos poéticos, en edición bilingüe, seleccionados y vertidos al castellano por Alfonso Alegre Heitzmann y Victoria Pradilla; una recopilación de los artículos de actualidad publicados por el poeta entre 1934 y 1936, y, por último, una muestra igualmente bilingüe de su correspondencia, que reproduce cartas enviadas a Mercè Figueras, su más íntima e inspiradora amistad femenina; al humanista y gran poeta catalán Carles Riba y a su amigo Joan Sales, quien editara por vez primera y de forma postuma la obra del poeta en México. La edición del dossier se acompaña además de abundante material gráfico cedido por el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Lleida. Esta sección documental ha sido posible gracias a la cortesía de Víctor Torres, hermano del autor, y la colaboración especial de Jaume Pont, catedrático de la Universidad de Lleida.

El índice general cuenta con la colaboración de los autores españoles José Luis Rey, Adolfo Cueto, Fabio Montes y Jordi Virallonga; el venezolano Rafael Cadenas; el inglés Edward Thomas; el chileno Javier Bello; la brasileña Annita Costa Malufe; el irlandés Trevor Joyce; la estadounidense Shulamith Wechter Caine; el dominicano León Félix Batista y el colombiano Pedro Felipe Ortiz.

Las ilustraciones de este número 34 de RevistAtlántica corren a cargo de Luis Quintero (Cádiz, 1963), escultor, pintor y fotógrafo gaditano cuyo trabajo gira en torno al lenguaje, que emplea a modo de hilo conductor y vertebrador de la mayoría de sus piezas. En esta ocasión, presenta una serie de dibujos de tema onírico específicamente elaborados para la revista.

Edita: Servicio de Publicaciones de la Diputación de Cádiz. 
Colabora: Institut Ramon Llull

Información adicional:

Márius Torres nació en Lleida en 1910, en el seno de una familia republicana. Su padre fue alcalde de Lleida y diputado por ERC, e introductor en Cataluña del concepto teo-filosófico de metempsicosis. Médico y músico de formación, el poeta nunca pudo ejercer la medicina debido a la tuberculosis que, desde muy joven, le hizo ingresar en el sanatorio de Puig d’Olena. Allí pasó la Guerra Civil y los años que le quedaban de vida. Fue represaliado por sus ideales en la propia clínica. Murió en 1942, a los treinta y dos años de edad, no pudiendo ver su obra publicada, que se editó por vez primera en la colección Quaderns de l’Exili, México, en 1947.

FUENTE: http://revistatlantica.blogspot.com/

lunes, 19 de abril de 2010

Cortázar al final del juego

Redacción - BBC Mundo

Se trata de treinta cartas inéditas del escritor argentino, las que saldrán a la luz gracias a que el poeta español Félix Grande consiguió derrotar el pudor de reconocerse amigo suyo. Quizás comprensiblemente, la presencia de Julio Cortázar se haga, hoy, mucho más intensa después de su muerte, ocurrida en 1984. Y tal vez sea ésta la razón del pudor del poeta extremeño Félix Grande, para guardarse el equivalente a varios años de correspondencia con el escritor rioplatense.

Julio Cortázar

Los últimos dos años de la vida de Cortázar están ligados al tormento de la ausencia de su mujer, Carol Dunlop.

"Me parecía presuntuoso presumir de la amistad de Julio Cortázar" - declaró Grande al diario español "El País". Sin embargo, hoy, a más de un cuarto de siglo de su muerte, Félix Grande decide publicar unas treinta misivas del novelista en Revista Atlántica, a cargo de José Ramón Ripoll y editada por la Diputación de Cádiz. 

Arqueología cortazariana 

"A esa casa que siempre tuvieron abierta para mí y en la que también entró Carol, a esa casa volveré pronto para estar con ustedes y también con ella, que seguirá conmigo en todos los viajes que me toque hacer...". Julio Cortázar. 

Ripoll y el poeta Javier Vela tuvieron que examinar las cartas de Cortázar como si fueran documentos de arqueología. Ripoll le contó a Juan José Robledo, de BBC Mundo, sobre la maravillosa experiencia de tener esas cartas entre las manos “Son cartas muy llamativas llenas de dibujos y palabras inventadas que no existen en el diccionario. Hemos tenido que hacer un glosario para explicar qué significan. "Recuerdo una carta que le escribe a Paca, la esposa de Félix. Contiene un dibujo de tres escalones y una flecha que señala un número: 300. Cortázar se refiere al poemario "300 escalones", que Paca le escribió a su padre, condenado a muerte por el régimen franquista”, le detalló Ripoll a BBC Mundo. 

Quince años de correspondencia 

Julio Cortázar y Félix Grande se conocieron en un congreso en La Habana y normalmente reavivaban su amistad con los constantes viajes del primero a Madrid, donde compartían sesiones de flamenco, de jazz, el vino tinto de los buenos restoranes y agotadores paseos de madrugada por La Castellana. Aparte de amistad, música y literatura, las cartas de Cortázar no eluden las diferencias políticas que separan a ambos escritores: Cuba, Nicaragua y una que otra alusión a los gobiernos militares de Pinochet o Videla. Sin embargo, lo más revelador de la personalidad del argentino se cumple en relación con la presencia y ausencia de una mujer. 

Muerte, vacío, desesperación 

"A esa casa que siempre tuvieron abierta para mí y en la que también entró Carol, a esa casa volveré pronto para estar con ustedes y también con ella, que seguirá conmigo en todos los viajes que me toque hacer, llegaremos un día los dos, seremos siempre los dos como tú nos ves en esas páginas que me destrozan." La carta dirigida a Grande revela el ánimo atormentado de Cortázar tras la muerte de quien fuera su última compañera, la canadiense Carol Dunlop, desaparecida a los 36 años, víctima de una leucemia. Según Grande, en sus declaraciones a "EL PAÍS", no había visto nunca a nadie tan contento como Cortázar después de conocerla. "Era una chiquilla con una inocencia y una dulzura encantadoras", agrega Félix Grande. "Se hizo muy amiga de mi mujer, Paquita, y consiguió que Julio rejuveneciera. Tras su muerte, se fue apagando poco a poco".

Cortázar murió dos años después de au amada Carol, de una enfermedad parecida, y ambos están enterrados en Montparnasse.

Julio CortázarEntre la muerte de Carol y la suya propia, ocurrida dos años más tarde y de una enfermedad similar a la de ella, Cortázar parece comprender que el juego se acerca a su final. En el vacío de París, y un mundo que comienza a sobrarle, sus visitas al cementerio de Montparnasse, en busca de la tumba de Carol, se hacen más frecuentes.

La última misiva 

La última carta que Félix Grande recibió de Cortázar da cuenta de su situación, alude a su compromiso político con la Nicaragua sandinista e intenta crear en su amigo español la esperanza de un reencuentro "Sigo bastante enfermo. No puede ir con Tomás Borge a Barcelona y Madrid, y no sabes cuánto lo lamento. Pero creo que estaré mejor en alguna semanas." La carta está fechada el 19 de abril de 1983, más de quince años después de que el novelista argentino, gran consumidor de poesía de todas las épocas y geografías, felicitara a Grande por su producción poética: "gracias por escribir una poesía como la suya en España." Cortázar murió el 14 de febrero de 1984 y fue enterrado en Montparnasse, el cementerio que ya se había hecho parte de su paisaje cotidiano.

FUENTE: BBC

El último Cortázar que vagó en París

Félix Grande publica 30 cartas inéditas que le envió el autor de 'Rayuela' - El escritor estaba atormentado por el vacío que le dejó la muerte de Carol Dunlop 

FERNANDO VALVERDE - Granada - 19/04/2010

"A esa casa que siempre tuvieron abierta para mí y en la que también entró Carol, a esa casa volveré pronto para estar con ustedes y también con ella, que seguirá junto a mí en todos los viajes que me toque hacer, llegaremos un día los dos, seremos siempre los dos como tú nos ves en esas páginas que me destrozan". No había transcurrido un mes desde la muerte de Carol Dunlop cuando Julio Cortázar escribió estas líneas al poeta extremeño Félix Grande, que le había abierto de nuevo las puertas de su casa. Pero ya nunca volvería a entrar Cortázar, ni con Carol ni sin ella. La depresión le hizo deambular por las calles de París y visitar con frecuencia el cementerio de Montparnasse, donde descansaba el amor de su vida y en el que dos años después acabaría él mismo, consumido por una leucemia. "Ahora es el hueco, es un París zombie, no puedo escribir ni vivir mientras veo cómo nacen estas palabras y corre la tarde. Sé que ustedes dos lo saben y lo comprenden, que no necesito agregar nada, que los quiero tanto...".

Más de 25 años después de la última carta que recibió de su amigo Julio Cortázar, Félix Grande ha decidido hacer pública parte de su correspondencia con el autor de Rayuela. Lo ha hecho en la RevistAtlántica, que edita la Diputación de Cádiz y que mañana será presentada en Granada por su director, José Ramón Ripoll y su coordinador, el poeta Javier Vela. "No las he publicado antes por pudor. Me parecía presuntuoso presumir de la amistad de Cortázar", dijo el poeta, que recordó con especial cariño las últimas misivas que recibió de su amigo. "No he conocido a nadie tan feliz como Julio Cortázar tras conocer a Carol. Era una chiquilla con una inocencia y una dulzura encantadora. Se hizo muy amiga de mi mujer, Paquita, y consiguió que Julio rejuveneciera. Tras su muerte se fue apagando poco a poco".

Antes de encontrarse atormentado y solo, en un mundo que parecía estorbarle y para el que empezaba a intuir un final más narrativo que poético, Julio Cortázar se había agarrado a la supervivencia de Carol, había encajado sus sueños en que ella pudiera superar la enfermedad que la consumía. El 24 de septiembre de 1982, semanas antes de su muerte con sólo 36 años, Cortázar escribió a Félix Grande y se mostró optimista. "Carol sigue igual, pero el lunes comienza un tratamiento que debería reactivar el funcionamiento de la médula y producir los leucocitos que le faltan. Tiene un coraje admirable y sé que se curará, pero llevará meses hasta salir de esta pesadilla". No fue así, y tuvieron que pasar dos años hasta que pudo librarse del tormento de la soledad que le acompañaba.

"Sigo bastante enfermo. No pude ir con Tomás Borge a Barcelona y Madrid, y no sabes cuánto lo lamento. Pero creo que estaré mejor en unas semanas. Besos a Paquita y a Lupe, y el abrazo de siempre de tu Julio". Estas fueron las últimas palabras que escribió Cortázar para Félix Grande, el 19 de abril de 1983, más de 15 años después de aquellas primeras en las que felicitaba al poeta. "Gracias por escribir una poesía como la suya en España", envió por aquel entonces el argentino a su todavía desconocido amigo. Los dos se conocieron en un congreso en La Habana. "Nos encantaba la música. Yo tocaba la guitarra y a él le interesó el flamenco. Nos juntábamos con gente que por aquel entonces tenía unos 20 años, como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Nos hicimos muy amigos y ya siempre que viajaba a Madrid se quedaba en casa. Cenábamos hasta tarde y después nos gustaba ir a tomar unas copas al Whisky Jazz hasta que lo cerraban a las seis de la mañana. Después se empeñaba en pasear, que era algo que me agotaba a esas horas aunque yo era mucho más joven que él. Le gustaba dar paseos por la Castellana".

Durante aquellos días, tras largos paseos plagados de conversaciones, Félix Grande y Julio Cortázar se adentraron de lleno en los parques y en las plazas de la amistad tratando de pasar de puntillas por los escalones de sus diferencias. "Pronto nos dimos cuenta de que no opinábamos del mismo modo en temas como el de Cuba", explica Grande.

En una de las cartas Cortázar decide hablar de política de manera inequívoca. Tras la publicación de un artículo de Félix Grande en el diario El Socialista de Madrid sobre el poeta nicaragüense Pablo Antonio Cuadra, Cortázar responde lo siguiente: "Creo que no has estado nunca en Nicaragua, y desde fuera es difícil comprender algunas de las cosas que pasan ahí en este momento; yo, que estoy en mi cuarto viaje y conozco ya a tanta gente, puedo tal vez aclararte un poco el panorama con vistas al futuro".

Existen también otros pasajes en las 30 cartas en los que Julio Cortázar se refiere a la política, citando a Videla o a Pinochet, pero siempre de una forma superficial. "No hablábamos de lo que podía separarnos. Cuando escribí aquel artículo mostrando mi inquietud por las características que estaba tomando el Gobierno de Ortega, después de que algún que otro disparo estuviera dirigido contra aquel periódico, él me escribió aquellas palabras en las que no me reñía, sino que me quería enseñar el mundo que él veía", aclara Grande.

FUENTE: El País

viernes, 4 de diciembre de 2009

El nuevo número de 'RevistAtlántica' une a Cortázar y Félix Grande

04.12.09 - LA VOZ 
Diputación acogió ayer la presentación del nuevo número de ‘RevistAtlántica que rinde tributo al poeta catalán Carles Riba. La novedad de este ejemplar es que podrán leerse las cartas que Julio Cortázar envió al poeta Félix Grande desde la década de los 60 hasta unos días antes de fallecer.

El nuevo número de 'RevistAtlántica' une a Cortázar y Félix Grande  
FOTO: ANTONIO VÁZQUEZ 

jueves, 3 de diciembre de 2009

Cartas inéditas de Cortázar a Félix Grande, en 'RevistAtlántica'

PEDRO ESPINOSA - Cádiz - 03/12/2009

El primer saludo es del 24 de noviembre de 1967. "Amigo Félix: Gracias por Blanco Spirituals, por escribir una poesía como la suya en España". La última despedida es del 19 de noviembre de 1983. "Sigo bastante enfermo. No pude ir con [el político sandinista] Tomás Borge a Barcelona y Madrid y no sabes cuánto lo lamento. Pero creo que estaré mejor en unas semanas".

Ambas cartas son del escritor argentino Julio Cortázar y están dirigidas a su amigo el poeta español Félix Grande. Hasta ahora han permanecido inéditas, pero Grande ha decidido sacarlas a la luz y lo ha hecho en el número 33 de RevistAtlántica (Diputación de Cádiz), que desvela con este hallazgo documentos novedosos para entender la vida del autor de Rayuela.

"Félix Grande las tenía guardadas y, hasta ahora, no ha querido sacarlas a la luz", detalla el director de la revista, José Ramón Ripoll. Este descubrimiento se produce meses antes de que se publique el epistolario completo que ahora se está ultimando de Cortázar. Sus misivas a Grande están llenas de reflexiones literarias, de pensamientos, de posiciones políticas y de un análisis de la realidad del momento. También son un testimonio de amistad entre los dos escritores y un reflejo de la vida de ambos.

La publicación dedica asimismo un especial a Carles Riba, uno de los grandes poetas de la literatura catalana. Ahora se cumplen 50 años desde su muerte. "Hemos creído que una revista de poesía como ésta debía hacerse eco en este momento de un autor que ha sido muy traducido pero cuya obra en castellano se ha difundido en editoriales de escasa tirada", explica Ripoll. La revista incluye también textos de Armando Freitas, Robert Bly, Antonio Tello y María Valupi.

FUENTE: El País

RevistAtlántica reúne más papeles inesperados de Cortázar

El último número de la publicación, que se presenta esta tarde en el Palacio Provincial, homenajea también en sus páginas al escritor catalán Carles Riba

Pilar Vera/ Cádiz | Actualizado 03.12.2009

"Gauchísimo Félix, Gaucho peludo". Son los encabezamientos que Julio Cortázar dedicaba en sus cartas al poeta Félix Grande. Unas misivas que comenzaron en 1967 -con el acuse de recibo por parte del primero del libro Blanco Spirituals- y que se mantendrían hasta 1983, meses antes de la muerte del autor de Rayuela. En sus papeles, Cortázar deja escapar comentarios sobre libros, citas, análisis políticos, impresiones de viajes... "Y se evidencia, de manera especial, la concepción que tenía de la amistad -comenta José Ramón Ripoll-, así como un tono cada vez más amargo conforme pasa el tiempo, abrumado por la pérdida de su segunda mujer y la certeza de su propia finitud".


La RevistAtlántica de Poesía, editada por el Servicio de Publicaciones de Diputación y dirigida por el propio Ripoll, publica en su último número parte de este intercambio epistolar. "Sabía desde hace años de la existencia de esa correspondencia -continúa José Ramón Ripoll-, pero Félix Grande se resistía por pura modestia a figurar como su destinatario, ya que sólo el hecho de recibir cartas de alguien como Cortázar lo convertía en una persona que presumía de su propio ego. Y, al final, se ha decidido a publicarlas aquí, pero sólo las firmadas por Cortázar".

El que hace el número 33 de la colección presenta también, dentro de su selección de Documentos, un especial dedicado al poeta catalán Carles Riba, al que José Ramón Ripoll considera "uno de los pilares de la lengua catalana, junto con Josep Vicent Foix y Salvador Espriu. Y, sobre todo, uno de los inventores de la mediterraneidad". Un concepto que Ripoll entiende como "el instinto de saber continuar, sin intermediarios, el pulso de las obras de la antigüedad". 

La selección de poemas del autor catalán -del que se cumplen cincuenta años de su muerte- ha sido realizada por el catedrático Carles Miralles, autor también de la introducción a su figura. "De hecho -apunta José Ramón Ripoll- RevistAtlántica estará presente en el homenaje que el Instituto Ramón Llull (que ha subvencionado parte de esta edición) realizará al escritor el próximo 15 de diciembre, en la Biblioteca Nacional".


En este número, RevistAtlántica ha visto sumarse además un nuevo nombre a su equipo gestor: el poeta Javier Vela -premio Loewe y Adonais de Poesía-, que se hará cargo de las labores de coordinación .


miércoles, 2 de diciembre de 2009

Cortázar y Carles Riba centran el nuevo número de 'Atlántica'

La revista de poesía rescata las cartas que el escritor argentino envió a Félix Grande y homenajea al autor catalán

02.12.09 - 00:44 - ANA LEÑADOR | CÁDIZ